Puede que muchos sepan que muy cerca de Madrid hay paraísos para la escalada en roca como la Pedriza, Peñalara o Gredos, incluso para escalar en hielo en estos dos últimos lugares a 50 y 150 kilómetros respectivamente. Pero lo que es relativamente nuevo es la posibilidad de hacer vías ferratas a una hora en coche del centro de Madrid.

Las “ferratas” son caminos aéreos y vertiginosos que aprovechando las paredes de roca, barrancos  y riscos de algunas zonas de geografía accidentada, se adaptan a base de clavijas, estribos, escaleras y cables metálicos a las irregularidades del terreno para, buscar los recorridos más verticales y expuestos al vacío, e incluso, salvar por el aire profundos barrancos con puentes, tirolinas o cables que van de un risco a otro. Pero ante todo, las ferratas si se hacen con un guía profesional o con sobrados conocimientos, son una actividad absolutamente segura a pesar de lo mucho que puedan impresionar sus trazados y recorridos.

Un poco de historia

El origen de las ferratas proviene de la necesidad de los ejércitos austríaco e italiano de avanzar, durante la Primera Guerra Mundial, por las vertiginosas paredes de los Alpes Dolomitas y la única forma, aparte de la escalada pura, fue instalar sistemas que servían para que las tropas pudieran desplazarse por las paredes de roca. Es a partir del año 1936 cuando se equipan las primeras ferratas de uso exclusivamente lúdico en Italia (Via Delle Bochette). Aunque la primera vía ferrata considerada como “moderna”, con los elementos que suelen equiparse hoy en día, se construyó en Feissinières (Francia) en el año 1988.

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Un artículo de Enrique Ribas (Revista NIX)