El otoño es sin duda una de las estaciones más bonitas en cualquier ciudad, pero especialmente en Madrid. No en vano, se trata de una de las ciudades del mundo que más árboles tiene por sus calles. El 55% de las calles madrileñas están adornadas con alguna de las más de 200 especies que podemos encontrar por toda la ciudad.

Cuando llega el otoño, los casi 300.000 árboles que llenan nuestras calles van dejando a un lado su color verde para cambiar completamente el aspecto de la ciudad, pintándola con la más amplia gama de tonos cálidos. Marrones, ocres, anaranjados, amarillos e incluso morados que llegan en ocasiones a parecer irreales. Y es que, en otoño, no es extraño encontrar hojas por Madrid de colores que nunca hubiéramos imaginado.

Las formas y tamaños de las hojas también contribuyen a la creación de texturas distintas para cada rincón de la ciudad. Las pequeñas hojas amarillas de las acacias parecen una nevada amarilla mientras que las carnosas hojas de los plátanos crean una especie de alfombra que llega a entorpecer el andar en los días de más viento. Cada zona adquiere su propia personalidad muy diferente a la que tiene durante el resto del año.

 

Los parques

Nadie duda que los parques de cualquier ciudad son uno de los mejores lugares para disfrutar del otoño y de sus colores y Madrid no es una excepción. Con sus más de 1500 hectáreas de parques urbanos, podríamos pasear cada día de otoño por una zona completamente distinta.

Aunque el árbol más antiguo de Madrid (un ahuehuete que pudo ser plantado a principios del siglo XVII) se encuentra en el Retiro, este no es el parque más antiguo de Madrid. El parque más antiguo es el Paseo del Prado que, aunque hoy en día, es una vía de las más importantes de Madrid, en su día fue inaugurado como parque para delimitar la ciudad.

En cuanto a dimensiones, tenemos en Madrid varios ejemplos de grandes parques que pueden competir de tú a tú con los parques más famosos del mundo. Y es que la Casa de Campo, con sus 1722 hectáreas o el Parque de Valdebebas con 470, no tienen nada que envidiar a las 341 hectáreas de Central Park (Nueva York) o las 142 de Hyde Park (Londres).

Si nos fijamos en los diseños, también encontraremos en Madrid una enorme variedad de parques que abarcan desde los Jardines Sabatini de estilo francés hasta los variados estilos que podemos encontrar en el Parque del Retiro o en los Jardines del Capricho.

 

El clima en otoño

Las temperaturas de otoño en Madrid son suaves en octubre y, a medida que llega noviembre, caen y aumentan las precipitaciones llegando a alcanzar los máximos anuales durante este mes y diciembre. La temperatura promedio va de los 15°C en octubre a 7°C en diciembre. En cualquier caso, es una época excelente para pasear sin miedo a sufrir temperaturas extremas.

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Fotografiando el Otoño

Para los amantes de la fotografía el otoño es, sin duda, la mejor estación para fotografiar Madrid. Si es tu caso, no te debes perder los siguientes lugares.

Parque del Oeste

Este extenso parque situado (como su nombre permite intuir) al oeste de la ciudad, tiene la particularidad de que en otoño sus hojas quedan extendidas por el suelo durante muchos días, lo que lo convierte en uno de los mejores para tomar instantáneas. Por su zona más septentrional transcurre un pequeño riachuelo que hará las delicias de los aficionados a la fotografía de larga exposición.

Jardín del Capricho

Este coqueto parque sorprende por la variedad de sus diseños y en él podemos encontrar desde la “Casa de la Vieja” (un pequeño edificio en el que podría transcurrir cualquiera de los cuentos que nos contaban cuando éramos niños) hasta el pequeño lago con su embarcadero. Además, su localización un poco alejada del centro de la ciudad hacen que la afluencia de público no sea demasiada.

El Retiro

Poco se puede decir que no se haya dicho ya sobre este conocido parque de Madrid pero, si se trata de dar consejos a los aficionados a la fotografía, lo más recomendable es acudir a primera hora de la mañana para evitar el exceso de público en nuestras tomas. Indispensable la visita al Palacio de Cristal.

La Casa de Campo

Este gran parque tiene, desde el punto de vista de la fotografía, una situación privilegiada para fotografiar el perfil de la ciudad. Tanto desde sus colinas como desde el Teleférico, podremos hacer fotografías de la ciudad realmente sorprendentes.

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Excursiones de otoño

Aunque paseando por Madrid veremos algunos de los más impresionantes paisajes otoñales, si se dispone de coche, podremos disfrutar del otoño en algunos de los lugares de nuestra comunidad que el otoño vuelve realmente increíbles.

Aranjuez

Este Real Sitio localizado a tan sólo 42 kilómetros de Madrid fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001. A lo largo de la orilla del Tajo y por toda la ciudad, encontraremos multitud de olmos, chopos, fresnos, encinas y cipreses entre otras especies. Toda esta variedad de vegetación y sus diferentes colores durante el otoño, convierten esta ciudad palaciega en una de las visitas más recomendables de la estación.

El Hayedo de Montejo

Es uno de los hayedos más al sur de Europa. Este precioso bosque, declarado de Interés Nacional en 1974, tiene un nivel de protección que no permite las visitas sin reserva. Por eso, durante el otoño, es prácticamente imprescindible hacer reserva telefónica (reservan la mitad de los accesos) o llegar muy pronto para acceder al resto que se adjudican allí por orden de llegada. En los fines de semana de otoño es casi imposible conseguir un acceso pero entre semana resulta algo más sencillo. El Ayuntamiento de Montejo de la Sierra organiza varias rutas guiadas con un nivel de dificultad bajo.

Los Jardines de la Granja de San Ildefonso

Aunque se encuentran ya fuera de la provincia de Madrid, su distancia a la capital hace de estos Jardines una de las excursiones otoñales más recomendables. Considerados como el Versalles madrileño, sus 146 hectáreas adornadas con numerosas fuentes, nos permiten viajar tres siglos atrás hacia un entorno palaciego propio de cualquier historia de princesas. Fue Felipe V quien encargó la construcción de estos jardines con la intención de que adquirieran más importancia que el palacio de la Granja. Merece la pena consultar la web de los jardines para saber que días se ponen en funcionamiento las fuentes ya que se trata de un espectáculo inolvidable. También es muy recomendable llevar calzado cómodo para poder recorrer sus empinados caminos hacia “El Mar”, un enorme lago situado en lo más alto de los jardines que hace las veces de depósito de agua.

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